Había estudiado Ciencias políticas, como el triunvirato. Murió en 2014, ayer tarde como quien dice, en extraña maniobra con su cinturón. De donde cabe intuir que las depresiones no son buenas, que hacen daño, que dan pena…

Antes había interpretado series televisivas y y comedias cinematográficas como para ganar cuatro o cinco Globos de Oro y un Oscar al mejor actor secundario, provocando, cuando menos, una sonrisa en sus actuaciones, lo que es de agradecer dada la negritud de sus pensares.

Interpretó a Beckett “Esperando a Godot” en unión de otro actor y un árbol, que integraban todo el decorado, para hablar de lo humano y lo divino, dando vida a dos mendigos que aseguraban tener una cita con ese señor.

Puesto a demostrar cosas, también evidenció que cuatro divorcios no aseguran la felicidad y que no debió vivir muchas primaveras o eso cabe pensar:

“La primavera es la forma que tiene la Naturaleza de decir: vamos a divertirnos.”

Diversión que empieza con un tinto Rincón de la Cautiva y que si él bebido hubiera , otro gallo en sus días le cantara. Casi seguro.