Hombre de la generación del cincuenta, Juan Goytisolo, catalán de Barcelona, cultiva el ensayo, la narrativa, el reportaje, la crónica de guerra…

Cuando cree que no tiene nada que decir, prefiere callarse y abandona la narrativa. Es entonces cuando una banda de cigueñas le dejan, al paso, un poemario. Nueve poemas, ni uno más ni uno menos. Diversas instituciones premian su labor: el Planeta, el Premio Nacional de las Letras Españolas y el Cervantes, el Mulhacén, el Teide en Canarias, la cúspide de nuestra literatura.

Visitador y narrador de las cosas de nuestra Almería, con sus más y sus menos. Enamorado de La Chanca y de Marrakech, donde se instala al enviudar y visita, luego, con frecuecia.
Desde su rebeldía, una pintada de humor:

“No critiques a tus enemigos, que a lo mejor aprenden.”

¡Cuanto mejor tomarse un par de copas de Rincón de la Cautiva!
Cosa que debiera hacer también el señor Goytisolo, porque acidez no escatima en sus juicios.