Parisino, escritor, autor teatral, filósofo, estrábico, fue Jean Paul Sartre prisionero de los nazis en la Segunda Guerra Mundial y revolucionario con ansias de libertad, entendida como capacidad para decidir lo que uno será. Y él decidió en alguna ocasión ser, o estar, en las gradas de un partido de Champions o como se llamara por entonces esta clase de competición de tan caras entradas en la reventa, porque no tuvo empacho en advertir que:

“En el fútbol todo se complica con la presencia del equipo rival.”

En este caso la Juventus. Y sin probar el tinto Rincón de la Cautiva. Puede que se “jarten” luego.